En
lo que concierne a su historia y su cultura, el Languedoc poco tiene en común
con Francia. Al sur del río Loira y hacia los Pirineos, entre los siglos
XII y XIII esta región era la más rica y civilizada de la Francia
de hoy, teniendo a Tolosa por capital de los distintos reinos occitanos que
crecían al amparo de la luz transparente del sol provenzal y al abrigo
de su lengua amada: el languedoc.
Y es en esta lengua, idéntica al catalán de entonces, que los
trovadores nos dejaron a través de los siglos, no sólo su poesía
y su música sino un nuevo y revolucionario concepto del amor que trasciende
lo social, las convenciones económicas, los mandatos religiosos, los
contratos matrimoniales con fines políticos, para dar lugar a una idea
del amor tal como lo concebimos hoy, como un impulso personal e individual,
el impacto espiritual producido por el encuentro de las miradas y el corazón.
Al mismo tiempo, protegida por la nobleza, se extendía allí la
secta de los cátaros, de origen maniqueo, quienes practicaban el ascetismo,
ka pobreza y la oración, y esta pureza de espíritu ofendía
a la jerarquía eclesiástica, bastante socavada por la corrupción,
el poder político y económico.
Estas ideas, unidas a la prosperidad de los reinos occitanos, eran sentidas
por la corona francesa como una amenaza, y es por ese motivo que, en alianza
con Roma, el concilio de Tolosa en 1199 declara heréticos a los cátaros
justificando de ese modo la tristemente célebre cruzada, única
interna de Europa, que enviada por el papa Inocencio III arrasa ciudades enteras,
castillos y monasterios, prometiendo a los cruzados a cambio, además
del botín de guerra, la salvación eterna.
De este modo fue devastado uno de lospaíses más cultivados y civlizados
de toda Europa. Sin embargo, aún hoy, hay muchas personas en esa región
cuyo idioma materno es el languedoc y que han aprendido el francés en
la escuela, que tararean éstas, sus canciones antiguas, y llevan en la
mirada el claro orgullo de ser occitanos.
Es la fuerza de este sentimiento la que hoy nos impulsa, ocho siglos después,
a realizar este breve homenaje que es posible gracias al intenso trabajo de
investigación histórica y transcripción musical hecho por
estudiosos enamorados de esta cultura.
Marcelo García Morillo
* Languedoc significa lengua de "oc", que quiere decir "sí".
Bibliografía:
"El tesoro cátaro", Gerard de Séde - "El amor y
occidente", Denis de Rougemont - "La cruzada contra el grial",
Otto Rahn - "Trovadores y cortes de amor", Jacques Lafitte-Houssat
- "El arte de amar en la Edad Media", Michel Cazenave y otros - "El
erotismo de los trovadores", Rene Nelli